Enhebrar la rauda soledad
a sitios donde pertenezcan sus orillas.
Depositarla ahí.
Sitiarla en una órbita de resplandor
profundo.
He aprendido a decir su polvo,
a llevarla como amuleto en la sangre,
a resarcir sus golpes
por encima del costado.
El flanco de su odio hacia mí,
se hizo costura sobre cortezas
diminutas.
El radar inservible de mi angustia
expiró en aires corrompidos.
Qué decirte soledad,
si eres puntaje para palabras
desiertas,
seco río de orfandad,
nutrida horadación
en la región secreta de mi cráneo.
(Poema publicado en la antología Raíces a una voz, FILIT 2019, Ed. Namox, León, Gto., pp. 93-94)
4to. Encuentro Regional de Poetas y Narradores José Rubén Romero, Feria Intercultural del Libro de Tacámbaro.