martes, 8 de abril de 2014

TRES POEMAS

Ilustración: Víctor Argüelles.
                                    
Ceniza

Transida y fría. Parda la libélula, delibera su anatomía de exquisita sombra transparente. Robusta parece fenecer, robusta hace girar su parpadeo en un dos por dos al instante sorpresivo de su una aleta. Aleteos de parvadas mariposas. ¿Qué será…, qué fue en su funesta vida de pasado giratorio? Vuelo y vuela. Y vuelvo a ser de ti, papalota nocturna de mi parque y vuelvo a ser de ti, un deseoso por llevarte como una conspiración brava de luciérnaga en el ojo, tras los parpados. En oscuro lapso de aguijón del paladar para escribirte mi sabor de amargo, enfermo de vida, pues mi muerte la llevas tras de ti cuando parada en mi ventana la esperanza se hace un puñado de ceniza. 


El sueño 

El escribiente lleva por delante una nube cargada de explosivos, palabras; todas cubiertas de frío, un escudo para no ser atravesado por las horas inexactas, estéril guiño de la herida de la noche. Lleva el aguijón urgente en la punta; no de veneno, de prisa por estamparse en el paraíso de la letra. Llueve, el poeta llueve dentro de sí, y para no mojarse se ha inventado una sombra de árbol, donde pájaros eléctricos cagan en su hombro; en su cesto de poemas rotos hay fotografías de memoria reveladas en B y N. Llueve, en la casa he dejado mis retazos, un mar se ensancha y pretende tragarme. Cierro los párpados y soy devorado por el sueño.


Espejo de tu cicatriz

Si es sólo un espejismo. Prolongada cicatriz de ti nocturna, Ágata púrpura bañada en el mejor de los brillos lacerantes, que un día invoca en sus luces residuales. Tú disfrazas y ocultas en un velamen tu principio matinal de selva acalorada. Tú deshaces a contrapelo mi caricia ofrecida al mejor astro de afelpado tacto. Ocultas de mí, la luz cubierta de tu musgo acalorado, selva vientre, vientre de terciopelo. Qué más tuerto corazón que el ojo repite hasta el cansancio. Si es tu pálpito muchedumbre de blasfemia, rota irías por una avenida cruzada, entrecruzada de piernas. Rota como una pústula abreviatura de la leña, Rota en sedienta forma de morir agazapada de quimera. 
Me hundes en el párpado, tú: prolongada. Abisma en el mejor de los conductos.



Publicados en la Revista El Universo del Búho (Fundación René Avilés Fabila) Año 2010.

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