Cuándo será que llegue, omnipresente, insalvable
revolotendo su túnica de aire, en caudales de ríos y químeras
en corchetes de humo y espacio; ese vendrá con ojo ciego, abrirá un párpado como una mariposa
tendrá la estructura imponente y derretirá en su lengua
la poesía quemante, arrasará los predios de negrura y ya visto aquí: un fantasma
emulando, una palabra encima de la imagen.
Sonriente de la hora solar, será impostergable enmendar
otros días, será cuestión de utilizar escaleras, abrir ojos como puertas
para dejar pasar la luz, indescifrable, austera y fuerte.
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