viernes, 12 de septiembre de 2008

Poemas leídos [X° Encuentro Regional de Escritores]

Ilustración: Víctor Argüelles.

El pasado 6 y 7 de septiembre se llevó a cabo en la ciudad de Poza Rica, Veracruz el X° Encuentro Regional de Escritores, con la agradable sorpresa que suscita la presencia de poetas de otras latitudes, formaciones y sensibilidades. No cabe la menor duda que la palabra acerca, llama y convoca a una nueva luz que se predice en la lectura, en el énfasis de la voz interna que se vacía en el poema.
Transcribo aquí los poemas leídos en dicho evento reconociendo que, en el oficio de la palabra lo más importante es la experiencia que otorga el hecho de compartir y mirar la poesía como un medio de desahogo y diálogo. A modo personal mi experiencia ha sido un acercamiento lento hacia la palabra, con las respuestas que se asoman de momento traducidas en satisfacción.
Un agradecimiento a la Casa de la Cultura de Poza Rica y a la Unión Estatal de Escritores por mostrarse interesados en mi trabajo.


Oficiante
*
Escribir es una forma de vivir en tus manos,
de robarte la humedad, el contacto de otros cuerpos,
objetos que tienen de ti el reflejo, de horas y horas en que pasas bordeada de silencio,

dejo todo lo apuntado, etéreo de albas me aproximo, del puente llevo
un trecho andado, es la ausencia a mitad del minotauro corriendo su laberinto eterno,
tus días de incontables risas, dentro de mí
se sacuden sus cabellos.

**
Escribir es una forma de vivir en tus ojos, terrones de muchas luces,
dan sabor a mi café amargo y negro, me acompañan desde camas solitarias
cuando hago dormir las soledades pronunciadas
en medio de las piernas, atrás de la ventana.

Forma de vivirte adentro, es: música, palabras deletreadas en el hilo de la luna
que es silencio de plata, nido de canas, en ella acuesto mis ideas,

de luna, silencio y plata me tiendo, sólo a esperar que se escurra
la

m

i

r

a

d

a.
a a a a


Lengua de palabras
Brazos de árbol torcidos al revés
son mis sierpes internas que de venas se disfrazan.

Hurto en lengua de palabras,
cantos serpentinas, van a dar a un cúmulo de flamas
donde todo se extiende como pradera en horizonte,

su delgadez retiene los soles del día
en cinturones dorados que aprietan y esconden.
el vaho descifrado al repetirte, nombre.

Pronuncio las cosas, el silencio surge en el agua
después de pronunciarte en mil sonidos
clavo mi aguja a su destino de hilo.

¿Que son de mis brazos que reman?
mi caja toráxico almacena grises humos de aire
elimino un sudor gestado de malos presagios.

La orilla es proyecto anhelado,
al pie de la falda celeste donde pueda vararme,
sostener el peso de mi nave, aliento, recuperarte.


Retrospectiva
De silente sonido, un paso de trayecto, quedó a lo lejos
en la suela del zapato que habité, camisa blanca, gemela de mi tórax,
¿acaso una coraza frágil de vidrio pegado a mis paredes?
¿acaso una pedrada, un silencio que se tira o se descombra
en la migaja más mínima del día?
Te escucho… sólo yo, siendo diminuto debajo de estos cielos sofocantes
que predicen alfileres de lluvia, manotazos de aire, grisalla doliente de un día gris,
¿existirá algo más triste que derraparse de grises, medio oscuro?

La catedral de pico se alza alto
amenaza, quiere destripar ligera a la paloma
que hace viento de sus alas
así ha sido mi cuerpo aquí, entre negruras resueltas de ciudades visitadas
ninguna me ha plantado sus raíces, su miseria, ardor de venas
por vivir.

He sido, dando vueltas en polvos de los patios, donde gatos
recolectan sobras que maldicen los deshechos,
rumiantes se hacen defendiendo el territorio, angustia y sed,
devora todo registro que sintetizo de la luna, sólo así he sido, no me avergüenzo.


Irresuelto

Da la impresión
que no se acaba nunca,
que tengo poemas colgando de las vigas
ligeramente anudados a días en que del rostro
que vendrá
no se sabe nada.
tan sólo hoy rompo más cristales que hojas frustradas
en su intento de palabras
el tarro en que bebimos, hoy gritó sus adiós
en mi café…
.
.
.
fe


Fusión de dolores

Todos tus dolores son míos, tu muñeca rota de su brazo
cuando ofreció su brazo,

su vestido encapotado, con su encaje decaído, haciendo nido
en la púa del alambre.

He adjudicado tus dolores, son míos, como tuyo es mi dolor,
vago fuego centelleante
corriendo por los túneles, dejando su camisa adolorida
de sudores y presagios.

Lo tuyo es mío, nos hemos levantado en nuestra casa, alzamos la pared
a varios metros
para que nadie pueda vernos, en su hilo de trayecto,
hemos puesto vidrios
para aquél que quiera destruirnos.

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